¿Cómo entenderlas?
¿Se oponen, se unen, ó se creen tal cual son?
Hay un tema que data desde hace muchos años, y que incluso en algunos grupos, divide las aguas dentro del cristianismo, y es:
¿Hay o no «Libre Albedrío o libre elección para el ser humano? ¿De ser así, se opone ó contradice la soberanía de Dios?
No es la idea hacer un desarrollo teológico del tema, sino más bien tratar de tener en claro como funciona, porque de acuerdo a lo que se entienda, ello determinará la manera práctica de vivir.
Por un lado existe un grupo de cristianos que defienden y sostienen que el ser humano, a pesar de que es afectado por el pecado desde su concepción, no pierde la voluntad, la capacidad y la potestad de poder elegir entre creer o no creer en el mensaje de salvación.
A este credo se le denomina «Arminiano», palabra que proviene del nombre de quien iniciara el mismo, Jacobo Arminio (1560-1609).
Esto significa, que el hombre es quien acepta o rechaza el evangelio. Este punto es sustentado, según Arminio, por varios pasajes en las Escrituras, los cuales veremos más adelante.
La soberanía de Dios entonces, no influye en el hombre, el poder decidir sobre su salvación.
Hay un segundo grupo dentro del cristianismo llamado «Calvinistas», el cual adopta la propuesta de su fundador Juan Calvino (1509-1564). este segundo grupo sostiene la idea de que el hombre nace espiritualmente muerto.
También cree que el ser humano, sin Dios, está afectado totalmente por el pecado, y en consecuencia, no tiene la capacidad de responder afirmativamente al mensaje del evangelio.
Es por ello que, para que la persona reciba eficazmente el mensaje de salvación, Dios debe regenerar y actuar activamente, por medio del Espíritu Santo en el individuo, a fin de que pueda recibir positivamente la Palabra de salvación.
Hay varios pasajes que sostienen este pensamiento, que luego iremos viendo.
Este grupo sostiene que lo que el hombre tiene es responsabilidad de acciones, y por ello será llamado a rendir cuentas delante de Dios, tanto en como respondió al llamado del evangelio, como a si también por su conducta.
La Biblia nos habla sobre esa rendición de cuentas y hace una distinción:
a) Para los cristianos: Serán presentados delante del Señor Jesucristo y se probarán sus obras como seguidores del Señor.
La salvación, no esta en juego, porque ya ha sido sellada y garantizada en Cristo.
A ese evento los teólogos le llaman «El tribunal de Cristo».
b) Para los no cristianos: Ese evento es descripto en la Biblia, como el juicio «Delante del gran trono blanco», y no será para probar o no la salvación, sino para demostrar la culpabilidad del hombre.
Las obras, fruto de su comportamiento durante la vida terrenal, avalarán el veredicto.
En ambos casos vemos que el hombre tiene una fuerte responsabilidad delante de Dios, de acuerdo con la manera en que vive.
Como expresé anteriormente, lo que yo entienda sobre el tema, influirá la manera en que he de vivir, por ejemplo:
Los arminianos piensan que deben esforzarse por conservar la salvación, y de no hacerlo, la misma pudiera perderse.
Es por esa razón que hay un gran esfuerzo y compromiso en las obras y acciones diarias (el comportamiento), lo cual es bueno que se vea de esa manera, pero puede transformarse en un peso demasiado grande de llevar.
La persona pudiera sentir que, es la encargada de conservar la salvación recibida.
Cuando eso ocurre, la persona no puede descansar en el poder y control de Dios.
Les es muy difícil disfrutar de la gracia de Dios, porque piensan que tienen que ganársela con el comportamiento.
Los calvinistas, por otro lado al creer que la salvación es una obra exclusiva y completamente de Dios, y que nada de lo que haga cambiará mi posición delante de Èl, en algunos casos pudieran volverse demasiados pasivos en el comportamiento.
Dios es quien debe obrar y actuar en las diferentes situaciones de la vida, o en los defectos de caracteres personales, y en ocaciones puede producir cristianos perezosos, que no se esfuerzan por mejorar su comportamiento.
Lo que la Biblia dice al respecto
La realidad es que la Biblia nos muestra que la salvación es una obra completamente hecha por Dios, desde el inicio hasta el fin, de hecho la denomina como un don de Dios.
Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.
efesios 2: 8-9
Jesús dijo «…nadie puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere…» – Juan 6: 44
También la Biblia nos dice que el Señor es quien obra en la persona, o sea produce tanto el querer (deseo de…), como el hacer (la voluntad para…), y todo lo hace por su buena voluntad – Filipenses 2: 13
Pero por otro lado también nos dice que el hombre tiene responsabilidad en cómo ha de responder al llamado de Dios; como así también, en todas las acciones que haga durante su vida terrenal.
» …Escogeos hoy a quien sirváis…, pero yo y mi casa serviremos a Jehová…» – Josué 24: 15
Incluso la Palabra del Señor dice que habrá consecuencias para el hombre, según responda a Su llamado:
El que oculta sus transgresiones no prosperará, pero el que las confiesa y las abandona obtendrá misericordia
Proverbios 28: 13
En lo que respecta al hombre, hablo de Responsabilidad en lugar de Libre albedrío.
Antes de explicar la razón, quiero expresar que respeto a todo aquel que considere que el hombre tiene una libre elección (libre albedrío) respecto a escoger creer o no en Dios y es libre de aceptar o rechazar el mensaje de salvación.
En lo personal me adhiero a las palabras de Martín Lutero que dijo:
El libre albedrío no es más que La esclavitud de la voluntad.
Lutero se basa en las palabras del Señor Jesús, que confrontando a los fariseos y religiosos de la época les dijo:
En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado
juan 8: 34
Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres en cuanto a la justicia.
Romanos 6: 20
Sois de vuestro padre el diablo y queréis hacer los deseos de vuestro padre.
Juan 8: 44 a
Esa es la condición de toda persona que no ha creído en el mensaje del evangelio, y es en ese escenario que, se magnifica la gran obra de salvación hecha por nuestro Señor Jesucristo que nos libera del poder del pecado y nos hace hijos de Dios.
La Biblia muestra que:
- La soberanía de Dios, y
- La responsabilidad del hombre,
son dos verdades que desde el principio al fin de la Escritura, podemos verlas.
Se desarrollan de manera paralelas, cual si fuesen las vías del tren.
No trata de explicarlas, ni defenderlas, ni nos dice en que punto se unen, o no, o, si son contradictorias o no.
Simplemente las da, como dos verdades absolutas.
Por lo tanto es tan cierto que Dios es soberano sobre todo, como que, el hombre es responsable delante de Dios y dará cuentas por sus acciones.
Algunos ejemplos en la Biblia:
| Ejemplo de decisiones | Ejemplo de soberanía |
| Josue elegio seguir a Jehová | Dios eligió que Sansón fuera juez |
| El pueblo aveces elegía y otras no, obedecer a Jehová | Dios eligió que Juan el Bautista fuera el precursor del Mesías |
¿Por qué es importante entender estas verdades?
Porque de la manera que las entendamos, y creamos, es como vamos a comportarnos en nuestra vida cotidiana.
El no entenderlas con claridad, pudiera ocasionarnos un lastre demasiado pesado o difícil de sobre llevar, dificultando la capacidad de pensar, decidir y actuar.
El ser humano es pendular, tiende a ir de un extremo a otro naturalmente.
Por ejemplo, si yo estoy desequilibrado a creer que todo o la mayor parte de mi vida esta basada en la responsabilidad humana, todo en cuanto haga, tendrá que ver conmigo y con mis capacidades. Soy el director de mí propio destino.
Todo será el resultado de lo que hago o deje de hacer, no habrá una tendencia a pedir a Dios por su voluntad o en descansar en ella.
Eso pudiera tornarse sumamente frustrante y pesado. Seguramente habrá estrés y desánimo.
Soy el protagonista de mi propia historia y el Señor el acompañante de mis decisiones y acciones. No espero por su guía y dirección para mis proyectos.
Por otro lado, si el desequilibrio está en la soberanía e Dios, no seré capaz de emprender nada, no me esforzaré por nada, ni nadie, ya que no me pondré en movimiento, porque Dios lo hará por y para mí.
Esperaré su voluntad y su voz, dejando pasar momentos y oportunidades.
Un ejemplo de ello es si no tengo trabajo, oraré al Señor pidiendo por uno, pero no saldré a buscarlo, sino esperaré su respuesta.
Es muy difícil pensar que Dios me llevará a la puerta de mi casa un trabajo, sin que siquiera yo estuviera buscándolo.
Dios puede hacerlo si desea, pero no es así necesariamente como funciona, hay excepciones, pero son justamente eso «Excepciones«.
Tenemos capacidades cognitivas, (conocimiento, inteligencia), afectivas (deseos, afectos) y volitivas (capacidad de hacer ejecutar), para que las utilicemos.
Tenemos la revelación de la voluntad de Dios (Biblia), razón suficiente para que, aplicando las dos verdades que hemos desarrollado, pidamos al Señor, dependamos de Èl y vamos moviéndonos en lo que sabemos que es nuestra responsabilidad.
Esto debe de afectar todas las areas de nuestras vidas.
El entender esto ayudará a tomar decisiones que glorifiquen a Dios, al momento de:
- Buscar trabajo: Mientras no sea deshonroso, puedo elegir el que me guste o convenga, sé que la voluntad de Dios es que sea responsable para mí sustento y el de mi familia (en caso de tener).
- Buscar pareja: Si la persona ama a Dios, Él es la prioridad de su vida, entonces puedo elegir entre las que reúnan esas características.
- En que ministerio servir en la iglesia: Usando el llamado, los dones y talentos recibidos de parte del Señor, puedo elegir dentro de los ministerios que la iglesia local tenga necesidad de obreros.
- Qué profesión tener: De acuerdo a las capacidades que el Señor ha puesto en mí, al igual que con lo del trabajo, puedo elegir la que me guste más y tenga mayor afinidad con ella.
- Qué carrera estudiar: Lo mismo que para lo del trabajo y la profesión.
La mente del hombre planea su camino, pero el Señor dirige sus pasos.
proverbios 16: 9
Si pedimos al Señor por su guía, su voluntad, y aprendemos a movernos en su tiempo, escuchando su voz, actuamos en consecuencia, entonces tendremos vidas que glorifiquen a nuestro Dios en todo lo que hagamos.
Sabemos que ese es el fin supremo de nuestra vida acá en la tierra: Buscar darle gloria.
Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria e Dios.
1 Corintios 10: 31

Entender estas verdades paralelas deja un gran alivio en el alma, y nos hace corresponderle al Señor no solo en gratitud, sino genuinamente.
Gracias al Señor por tan gran bendición.
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Amén, y descansamos en Su control, mientras nos esforzamos en nuestras responsabilidades.
Muchas gracias por tus comentarios!
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Gracias por tus palabras, son muy acertadas y siempre bienvenidas. Un abrazo grande y bendiciones!
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es muy bueno poder entender..y saber como ser guiados en nuestro camino por el señor
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