¿Qué hacer cuando no sé que hacer?

No sé si alguna vez en el transcurso de tú vida te has encontrado con el dilema de no saber que hacer, cuando hay algo que sabes qué tienes que hacer.

Por ejemplo hay un problema ó una necesidad que necesitamos resolver, entendemos que no tenemos la manera, el medio, o la capacidad para resolverlo, pero de lo que sí estamos seguros, es de:

Ante este dilema muchas veces surge la pregunta que ha dado origen a este nuevo tema, y es, ¿Qué hacer cuando no sé que hacer?

Me gustaría aclarar que este tema no solo tiene la intención de aportar un enfoque que nos ayude a la resolución de un problema, como el ejemplo que expuse, sino que también pueda ser de ayuda para:

  • Futuros emprendimientos.
  • Futuras relaciones.
  • Futuro nuevo trabajo o cambio dentro del mismo.
  • Elegir la iglesia a la que me congregaré.
  • Indecisión sobre un ministerio dentro de la Iglesia local.
  • Posible traslado de País o ciudad, entre muchas otras decisiones a las que debemos someternos en nuestro diario vivir.

La mente del hombre planea su camino, Pero el Señor dirige sus pasos

Proverbios 16: 9

En el pasaje se nos dice que cuando hacemos planes y queremos llevarlos a cabo, la intervención de Dios será la que finalmente nos dirigirá, conforme con Su voluntad.

El texto nos deja ver un punto, que ya he desarrollado anteriormente (si no lo has leído, te invito a hacerlo), y es:

Al respecto surgen algunos interrogantes:

  • ¿Esperamos sin hacer nada a qué Dios obre?
  • ¿Comenzamos a actuar sin consultar y sin esperar por la respuesta de Dios?
  • ¿Oramos, esperamos y nos ponemos en movimiento?

Antes de abordar la respuesta a las preguntas, debemos asegurarnos de que, lo que quiero hacer o resolver, tanto en la planificación como en las acciones que necesitaré tomar para llevarlo a la práctica, no sea un pecado o de lugar a un comportamiento pecaminoso.

Dios no avalará nada que vaya en contra de Su naturaleza Santa.

Encomienda al Señor tú camino, Confía en Él, que Él actuará

salmos 37: 5

En el pasaje vemos que la acción requerida de nuestra parte se basa en la confianza en nuestro Padre, porque Él será quien termine haciendo/permitiendo, que mi proyecto sea o no concretado.

El Señor como buen Padre que es, sabe exactamente lo que necesitamos, pero Él siempre estará más interesado en forjar nuestro carácter, que a realizar nuestros planes personales, ya que necesitamos ser conformados a la imagen de nuestro Señor Jesús.

Esto no significa que no debo tener planes o que Dios no permitirá que se concreten, sino que ellos serán ajustados a la voluntad de Dios.

Otras veces, podrá surgir una alternativa diferente a la que había planeado originalmente, en la que el Señor me guiará y ayudará a concretarla.

Oigan ahora, ustedes que dicen «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad y pasaremos allá un año, haremos negocio y tendremos ganancia». Sin embargo, ustedes no saben cómo será su vida mañana. Solo son un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece.
Más bien debieran decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.

santiago 4: 13-15

Acá el texto nos enseña a no ser pasivos, sino a movernos dentro del control soberano de Dios.

No dice: No hagan planes, negocios o no se muevan de ciudad, sino que, todo lo que vamos a emprender y ejecutar, siempre debe de realizarse dentro de la voluntad suprema de Dios.

Al no tener el poder para controlar todas las cosas, ni siquiera la capacidad o la certeza de mantenernos con vida, es obvio que no tenemos la seguridad de que vamos a poder realizar nuestros planes.

Esa es la razón por la que el Señor Jesús nos enseña a no vivir ansiosos o con temor, porque no tenemos el poder de agregar ni una hora al curso de nuestras vidas (Mateo 6: 27).

No se trata de ser fatalista, ni tampoco vivir sin deseos o planes a realizar, sino que éstos deben hacerse a la manera, tiempo y voluntad de Dios.

Es por ello que debemos crecer en conocimiento e intimidad de nuestro Señor, a través de Su Palabra, y como resultado, podremos estar capacitados para cumplir nuestras metas, de manera correcta, tanto en tiempo como en forma, para la gloria de Dios.

Presentando al Señor mis deseos y planes, pidiendo Su voluntad respecto a ellos.

En Su cuidado y voluntad, la cual es buena, agradable y perfecta.

Pacientemente, sin temor, ni ansiedad, porque estoy bajo su cuidado

Poniendo manos a la obra, de acuerdo a la respuesta, de oración, confianza y espera en el Señor.

Aunque quizás no nos parezca una manera práctica o tangible en la vida real, el Señor se encarga de mostrarnos, guiarnos y acompañarnos, cuando estamos dispuestos a someter nuestros deseos y proyectos, a Su voluntad y a Su tiempo.

Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús.

filipenses 4: 6-7

Aunque el contexto de la Iglesia de los Filipenses era más difícil que el nuestro, porque se estaban infiltrando falsos maestros en la iglesia y también se avecinaban tiempos de persecución, a pesar de esos problemas, Pablo les escribe estas palabras inspiradas por el Espíritu Santo.

Con mayor razón nosotros que no estamos atravesando una situación similar, debemos tener la misma disposición y conducta para nuestra vida, ya que por la gracia del Señor, en la mayoría de nuestros casos, no hemos llegado al extremo de ser perseguidos por nuestra fe.

Esta es la razón por la que (como dice el pasaje) debemos de orar al Señor, presentar nuestras peticiones y ser agradecidos con lo que hoy tenemos.

Esperaremos por la respuesta de Dios, de manera tranquila.

Es en este ámbito que Su paz (no la mía), guardará nuestros corazones (deseos y sentimientos) y nuestras mentes (pensamientos de ansiedad y temor).

Damos gracias Señor por encontrar siempre en Su Palabra, la enseñanza para conducirnos de manera correcta, en todos los aspectos de nuestra vida, para la gloria de Su nombre.

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres,

Colosenses 3: 23

2 comentarios sobre “¿Qué hacer cuando no sé que hacer?

  1. muy bueno Leo..es maravilloso saber que el señor guia nuestros pasos..aveces las dificultades nos afligen..pero sabemos que podemos dejar todo en sus manos..y agradezco al señor de la manera que te usa y has sido de gran ayuda para que yo pudiera volver a su camino.

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    1. Así es Jose querido, esa es la esperanza que nosotros tenemos y si miramos hacia el pasado, podemos ver siempre Su mano y cuidado, aún en los momentos que nos alejamos de Él.
      Es un placer ser usado para el servicio a nuestro Señor, así que sigamos adelante! Muchas gracias por tus palabras, son de ayuda u bendición!

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