Angustia y Depresión

Un agradecimiento especial a mi hijo Josh, por ser el autor del presente tema y a mi hija Rebeca diseñadora de la página. Un honor y privilegio sus aportes. Dios los bendiga y use para su gloria.

Antes de hablar de la angustia y depresión, me gustaría señalar que la depresión es un problema profundo y cada caso es diferente, complejo y único. Yo, de ninguna manera soy un profesional, por lo cual le sugiero que busque la ayuda adecuada si este es su caso. Por ende, me estaré enfocando más en la depresión emocional que física. Pero también me gustaría compartir como a través de la guía, Palabra y fuerza de Dios la depresión se puede superar.

Todos hemos experimentado angustia y depresión en algún punto de nuestra vida. No es necesario haber pasado por algún evento traumático para experimentar estos sentimientos, los diarios problemas de la vida son mas que suficiente para causar angustia e incluso depresión en cualquiera.

Como cristianos sabemos que no estamos solos en esta vida. En comparación con el mundo, nosotros tenemos una esperanza viva, tenemos la esperanza no solo de que un día estaremos en gloria con Cristo en su presencia, sino una esperanza donde día a día somos acompañados por Él. Pero, hasta que llegue ese día; ¿cómo debemos lidiar con la angustia? ¿Cómo debemos reaccionar ante la depresión? ¿Qué dice la Biblia acerca de estos temas? ¿Cómo puedo honrar a Dios cuando me sienta así? 

Antes de entrar a ver lo que Dios dice en las Escrituras, es importante definir el significado de estas palabras.

Angustia
Estado de intranquilidad o inquietud muy intensas causado especialmente por algo desagradable o por la amenaza de una desgracia o un peligro.

Depresión
Trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración.

Por donde empezamos

Siempre he sido una persona extrovertida, me encanta hablar, hacer bromas y ser amigable con todos, incluso con personas que no conozco. Durante mi adolescencia, alrededor de mis 15 años, comencé a experimentar depresión. Poco sabia en ese momento cuanto esto cambiaría mi vida y terminaría tomando el control de mis emociones, pensamientos y acciones.

Toda mi vida había crecido en la iglesia, conocía la Palabra de Dios, sus promesas, verdades y todo lo básico que un cristiano debería conocer de Dios, pero poco a poco esas verdades comenzaron a desvanecerse y hacerse cada vez más pequeñas. Mis pensamientos, temores y preocupaciones comenzaron a crecer hasta eventualmente consumirme.

Mi depresión no fue causada por algún evento traumático ni por alguna situación especifica, mas bien fueron pensamientos, temores, y falta de fe lo que causo que cayera en una depresión que parecía imbatible. No podré describir cada uno de los pensamientos que tuve porque terminaría llenando páginas con ellos. Tal vez este sea tu caso también, así que permítanme resumirles cuál fue la raíz de todos esos pensamientos; incredulidad, miedo, duda, pensar que las cosas no iban a cambiar y no aplicar las promesas de Dios a mi vida.

Dios conoce como nos sentimos

Cada caso de depresión es diferente, pero Dios no. Dios es el mismo ayer, hoy y para siempre (Hebreos 13:8), incluso en nuestros peores y mas profundos problemas Dios no cambia. Esta es una verdad que nos da esperanza y alivio para saber qué no estamos solos, incluso cuando así parece.

Una de las cosas mas hermosas para un cristiano es poder abrir su corazón al Señor y expresarle como se esta sintiendo. Esto es algo que nosotros vemos en una gran parte del libro de los Salmos. El salmista nunca escondió sus sentimientos, dudas y temores del Señor sino todo lo contrario, derrama su corazón delante de Él y es aquí donde Dios se hace presente.

Con mi voz clamaré a Jehová; Con mi voz pediré a Jehová misericordia. Delante de él expondré mi queja; delante de él manifestaré mi angustia.
Salmos 142:1-2

Mira a la derecha, y ve, porque no hay quien me tome en cuenta; no hay refugio para mí; No hay quien cuide de mi alma. A Ti he clamado, Señor; dije: Tú eres mi refugio, mi porción en la tierra de los vivientes.
Salmos 142:4-5

No solo en los Salmos vemos cómo el salmista le expresaba a Dios su angustia, sino Jesus mismo, el Dios hecho hombre experimento angustia y tristeza. Jesús supo lo que es llorar, atravesar perdidas de amigos, sentirse abandonado, rechazado, discriminado e incluso ser tentado en todo. Jesús mejor que nadie entiende lo que el sufrimiento significa en todo aspecto, y es Él quién nos invita a recibir su paz. 

Nueva vida, nuevo llamado

Es verdad que en Cristo somos hechos nuevas criaturas (2 Corintios 5:17) y recibimos una nueva vida con un nuevo propósito. El Señor nos ha salvado para su gloria y nos ha llamado a vivir en novedad de vida. 

Tanto la depresión como la angustia, ambas se interponen en este llamado. La depresión no nos permite disfrutar de la salvación que el Señor nos ha dado, y la angustia no nos deja vivir una vida de confianza y dependencia en Dios. Pero, ¿cómo podemos hacer para vencer a estos enemigos que (en ocasiones) parecen demasiado grandes para vencer? La respuesta se encuentra en la Palabra de Dios.

Algo que me encanta de la Palabra de Dios es su llamado practico, a vivir lo que las Escrituras nos enseñan. Claro está que de la Biblia podemos sacar teología y enseñanzas, pero también encontramos un llamado a vivir el Evangelio del cual hemos creído;

Yo, pues, prisionero del Señor, os ruego que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados.
Efesios 4:1

Este es su llamado practico, es un llamado a que cada día vayamos renovando nuestra mente, acciones y pensamientos. Claro esta que no es un trabajo fácil, no es algo que pasa de la noche a la mañana. Para muchas personas es un proceso que dura toda la vida y para otros un proceso que dura años, pero sabemos que no importa qué tan difícil sea, el Señor esta con nosotros.

No solo nos acompaña en esta batalla sino que nos ha dado su Espíritu, quien nos recuerda de Su palabra, quien nos da aliento y paz en medio de los desafíos e incertidumbres de la vida.

Cuando entendemos el llamado de Dios nuestras vidas son transformadas, sabemos que Él no nos ha llamado para vivir en angustia ni depresión, mas bien Él quiere gloriarse en ellas y mostrar Su poder transformador. El Señor nos ha salvado y ha comenzado un proceso de santificación en nosotros donde Él nos va transformando cada día a la imagen de Cristo, es por eso que como cristianos no debemos conformarnos ni aceptar que la angustia y depresión nos dominen. Por supuesto que la vida tendrá sus momentos difíciles, experimentaremos dolor, enfermedades, muerte, y sufrimiento debido a que estamos en un mundo caído, pero a diferencia de aquellos que no tienen esperanza, nosotros tenemos la promesa de que Cristo estará con nosotros en medio del dolor y sufrimiento. Él ha prometido estar con nosotros hasta el fin del mundo (Mateo 28:20).

Pero, el Señor nos ha llamado a vestirnos con Su armadura (Efesios 6:10-11) para estar firmes en contra de las asechanzas del diablo y poder resistir en el día malo (Efesios 6:13). La única manera de combatir todo lo que tengamos que afrontar es estando firmes en Dios y Su Palabra. Cuando vengan esos pensamientos de duda, nosotros tenemos el escudo de la fe con el cual podemos apagar todos los dardos encendidos del maligno (Efesios 6:16). Cuando venga la depresión, podemos usar la espada del Espíritu la cual es la palabra de Dios (Efesios 6:17) para recordad las promesas del Señor a nuestra vida. Nos ceñimos la cintura con la verdad de Dios (Efesios 6:14) sabiendo que Su palabra es mas poderosa que cualquier pensamiento o duda. 

El que comenzó la buena obra

Estando convencido precisamente de esto: que Él que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús (Filipenses 1:6). Al dejar que el Señor trabaje en nuestra angustia y depresión, podremos experimentar un cambio verdadero. Es ahi donde el Señor ha prometido perfeccionarnos. Nosotros somos la obra que Él ha comenzado y tal como Él la comenzó también ha prometido perfeccionarla y es esto lo que debe darnos esperanza en saber que el Señor no permitirá que la angustia nos sobrelleve, ni que la depresión controle nuestra vida. 

Pero, parte de este proceso es un llamado para nosotros, es un llamado a la acción. Tal como un soldado se ponía la armadura para la batalla, así nosotros debemos ponernos la armadura espiritual para estar preparados para la batalla. El Señor no nos ha dejado indefensos ante estos problemas, más bien Él nos ha dado todo lo que necesitamos para vencer la angustia y depresión. Sera una lucha que se peleara día a día, pero es aquí donde la gracia de Dios sera suficiente para sostenernos. 

Hay esperanza

Hoy quiero invitarte a verdaderamente encontrar descanso y paz en Dios. Quiero invitarte a que no solo leas las promesas del Señor en las escrituras sino que las vivas y que ellas tomen vida en tu depresión y angustia. 

Cuando los pensamientos vengan, cuando la tristeza, duda y temor empiezan a inundar tu mente y corazón, recuerda que el Señor es más grande, más fiel y más bueno. Recuerda que Él esta contigo y que tú eres la obra que Él ha prometido perfeccionar hasta el día de Cristo Jesus.

Estas cosas les he hablado para que en Mí tengan paz. En el mundo tienen tribulación; pero confíen, Yo he vencido al mundo.

Juan 16:33

2 comentarios sobre “Angustia y Depresión

  1. Excelente y muy clara la explicación, yo recuerdo que he tenido días de tristeza y depresión,desde que era muy pequeña. Pero en mi juventud esos episodios se repitieron más seguido. Llegada cierta edad tuve un largo tiempo cuando esas depresiones que no eran solamente emocionales,sino causadas por un problema físico,comenzaron a dañar mi cuerpo,dejé de comer,dormía mal y casi no podía estar levantada. Y mientras muchos queridos hermanos oraban por mi,otros me decían que una hija de Dios no podía tener depresión, que Dios tenía que mostrarme el motivo de estar así. Fue una época muy dificil y antes de entender completamente, como ahora, ,me fui recuperando.Sin embargo con el tiempo, algunas veces me volvían esos estados horribles y nada tenía sentido para mí. A pesar de eso,siempre vi la mano del Señor sosteniendo mi vida y una y otra vez me ayudaba a levantarme y a seguir.Pero lo más hermoso que ha hecho en mi,es que cuando tengo esos momentos,me refugio en su palabra y oro con toda mi fe puesta en su poder sanador.Siempre viene a mi con su poder y su ayuda. No debemos caer en el fanatismo de creer que si somos hijos de Dios no podemos deprimirnos, algunas veces debemos buscar ayuda.

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    1. Así es Martita, solo Dios puede ser la verdadera fortaleza en esos difíciles momentos. Vemos en la Biblia, que muchos personas atravesaron situaciones de angustia o depresión, y el Señor los fortaleció y afianzó. Muchas gracias por compartir tu testimonio.

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