Teniendo un corazón agradecido

Muchas veces en las mañanas al sonar el despertador o la alarma para levantarme,

¿Qué es lo primero que pienso? ¿Cuál es mi actitud?

¿Veo el nuevo día como una muestra de gracia de Dios para conmigo, al permitirme vivir un nuevo día?, ó ¿Simplemente me levanto de mal humor porque tengo que levantarme?

El hecho de poder despertar bajo un techo y tener la posibilidad de tener alimento y ropa, ¿Soy agradecido y me siento contento con ello? ó por el contrario, ¿Me quejo de lo que no tengo y quisiera tener?

¿Veo mi trabajo como una dificultad, me siento molesto por tener que ir trabajar, no me gusta el trabajo que tengo?, ó ¿Soy agradecido con Dios por haberme provisto de un trabajo?

En las distintas situaciones del diario vivir, nos cruzaremos con diferentes personas, a las que a veces haremos un favor o seremos amables con ellas, por ejemplo: cediéndoles el paso durante el manejo, o el turno en la fila (supermercado, banco, etc.), el abrir la puerta a alguien; ó, esas mismas acciones las recibiremos nosotros de alguien más, entonces:

¿cómo respondemos ó cómo han respondido las otras personas?¿Hemos sido agradecidos ó han sido agradecidos con nosotros?

Quizás ocurrió lo opuesto y no hubo agradecimiento de nuestra parte o de la otra persona. ¿Qué reacción o sentimiento nos produce o pensamos produce en el otro?

En la mayoría de los casos, no nos agrada cuando la persona se muestra desagradecida.

La Biblia habla al respecto e incluso nos manda a tener un corazón agradecido:

  • En primer lugar con Dios
  • En segundo lugar con las personas

Así como este pasaje, encontramos muchos otros también que nos hablan al respecto, la pregunta entonces es ¿Cómo es mi corazón respecto al agradecimiento?

Lo primero que vemos en el pasaje, es que el Señor nos manda a dar gracias, no es una sugerencia, no es si sentimos o no, o si queremos o no, sino, algo que debo de hacer «dad», es un verbo imperativo, que denota un mandamiento.

Lo segundo que muestra el pasaje es «en todo», no en algunas circunstancias, o con algunas acciones o personas, sino en todo, lo que abarca tiempo, lugar e individuos.

Lo tercero es que es «la voluntad de Dios». o sea, es lo que Él quiere que hagamos.

Finalmente todo esto es «para los que estamos en Cristo», si bien aplica para todas las personas, el hecho de estar en Cristo, siendo sus hijos, somos capacitados por el Espíritu Santo y entonces podemos ser conscientes de la realidad de ser personas agradecidas.

Cuando entendamos y vivamos esta realidad, vamos a desear hacer su voluntad y nos convertiremos en personas que agradecen «en todo», como nos manda el Señor, según hemos visto en el pasaje.

Motivos para ser agradecidos con Dios

Por la vida, ya que entiendo que el Señor es el dador de la misma, y en sus manos está mi futuro y los años por vivir – Salmo 139: 16.

Por la salvación, entendiendo que es una obra de Dios y es un don (regalo) de gracia a mi favor – Efesios 2: 8.

Por su gracia y misericordia diarias para conmigo, porque a pesar de que peco cada día, cuando me arrepiento y pido perdón, me perdona y me limpia de toda maldad – 1 Juan 1: 9.

Por las personas que ha puesto en mi vida, como familiares, amigos, hermanos de la Iglesia, etc. Eso también es motivo de agradecimiento al Señor.

Posiblemente en alguno de estos grupos habrá personas difíciles, pero ello es una oportunidad para amarlos y mostrarles gracia, lo mismo que nosotros hemos recibido de parte de Dios y de algunas personas – Mateo 10: 8,

Por el cuidado y sustento diario. Dios conoce nuestras necesidades y el nos las provee.

Algo importante es que el promete cuidar y proveer nuestras necesidades, no lujos, deseos o gustos personales, pero la verdad es que su bondad es manifestada cada día en nuestras vidas – Mateo 6: 8, 32.

Solo he mencionado algunos puntos por los que debemos ser agradecidos con el Señor, pero la realidad es que:

Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación.

santiago 1: 17

¿Por qué muchas veces no somos tan agradecidos?

Uno de los motivos puede ser que tendemos a enfocarnos más en nuestros problemas o dificultades, en nuestros deseos que se frustran o no se realizan, más que en lo que el Señor me ha dado, o ha permitido que tenga u ocurra en mi vida.

Otro motivo es que no relacionamos la queja o el no conformarnos con lo que tengo, con el pecado.

Ese hecho lo podemos ver claramente ilustrado en la Biblia, cuando el pueblo de Israel es liberado de la esclavitud en Egipto y liderado a poseer la tierra prometida, durante la travesía, la constante en la actitud del pueblo, fue la queja:

  • Por agua
  • Por carne
  • Por añorar los días de esclavitud en Egipto

La respuesta del Señor a tal actitud de queja y reproche, fue proveer todo lo necesitaban para la subsistencia, como agua, maná y carne (codornices), pero no dejó entrar a esa generación (excepto Josué y Caleb) a la tierra prometida (La narrativa se encuentra en el libro de Exodo).

Lo que podemos aprender de la narración es que la queja y las protesta en contra de lo que tenemos o no tenemos, es directamente ofensiva contra Dios, quien es el que nos provee de todo lo que necesitamos.

Si me encuentro con esa actitud, debo reconocerlo, pedir perdón al Señor y aprender a agradecer y contentarme con lo que me da.

Esto no quiere decir que no debo procurar progresar, o buscar mejor trabajo o alguno que me agrade más.

Ó si tengo la posibilidad de cambiar de casa o de auto, bienvenido sea, el tema es siempre ser agradecido con el Señor con lo que tenga y estar contento con ello.

Nuestro gozo, contentamiento y dependencia, se encuentra en nuestro Señor Jesucristo. Me gusta mucho una frase que dice:

Si tengo todo y no tengo a Cristo, no tengo nada. Si no tengo nada y tengo a Cristo, tengo todo.

Es esto la razón por la que tengo que tener un corazón agradecido para con Dios y ello se verá reflejado en todas mis relaciones interpersonales.

Características del corazón agradecido

  • Alaba al Señor en todo tiempo, «.Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza siempre estará en mi boca» – Salmos 34: 1.
  • No está ansioso y confía siempre en Dios, «No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante De Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias» – Filipenses 4: 6.
  • Reconoce a Dios en todo: «Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus sendas» – Proverbios 3: 6.
  • Actúa en gracia, porque entiende que la ha recibido sin límite: «…de gracia recibisteis, dad de gracia…» – Mateo 10: 8.
  • Persevera en el crecimiento del conocimiento del Señor Jesucristo: «…Más bien, crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo…» 2 Pedro 3: 18.

¿Y si no vivo el agradecimiento?

El no ser una persona agradecida, podría ser una característica de una persona orgullosa y arrogante, que piensa que lo que tiene y recibe, es lo que le corresponde naturalmente, pero la realidad es que cuando vemos un gesto gentil, es por la amabilidad de la persona que lo hace, más que de la que lo recibe.

Cuando el no ser agradecido se convierte en el patrón que moldea mis sentimientos y comportamiento, es un pecado en contra Dios.

La persona pasa a ser pesimista, negativa, depresiva.

De manera inconsciente o a veces consciente, afecta la manera en que vemos a Dios:

  • Lo ve como un mal Padre
  • No provee lo que yo deseo
  • Afecta la intimidad con Él
  • No confía y no descansa en Él

Por nada estéis afanosos, antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús

filipenses 4: 6-7

La Biblia nos manda a no estar afanados por nada, y cuando tenemos una necesidad o preocupación, pedir a Dios por ello, descansando en su cuidado.

El resultado será que tendré una paz que me ayudará a saber que el mejor lugar para estar seguro, es en la presencia de Dios.

Guardará nuestros pensamientos de ansias y temor, pudiendo así experimentar lo que realmente es tener un corazón agradecido para con nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Debo saber que no siempre las cosas serán como yo quiero o deseo, por ejemplo:

Mientras estoy escribiendo este tema, mi situación personal y laboral no se está desarrollando como yo quisiera, pero estoy aprendiendo a confiar en Dios.

Teniendo contentamiento con lo que Dios me ha dado en este momento, y trabajando en tener un corazón agradecido, porque entiendo que lo que hoy me da, Él considera que es lo mejor hoy para mi vida.

Si no estás experimentando el tener un corazón agradecido, te invito a que lo apliques a tu vida hoy.

Porque el Señor merece toda la gloria y la honra, por los siglos de los siglos. Amén.

Deja un comentario