¿Jesús, mito o realidad?

Antes de desarrollar el tema, quisiera agradecer a mi hijo Josh, autor del presente, por su amor y pasión por el Señor y por dedicación en la elaboración del mismo.

Espero que pueda ser de ayuda y bendición a todos, como lo ha sido para mí, y que el nombre de nuestro Señor sea glorificado!

Jesús de Nazaret es sin dudas una de las personas más significantes que haya existido en la historia del hombre. Mucho se ha creído y enseñado de Su persona. Para muchos él fue un buen maestro, para otros fue un simple profeta, y para otros, Jesús fue el Salvador del mundo.

Pero antes de poder llegar a alguna conclusión ¿Cómo podemos saber con certeza que verdaderamente existió? ¿Acaso también vivió en el mismo mundo en el cual tú y yo vivimos? y si fue así ¿qué pruebas existen que esto haya pasado?

Por otro lado, saber si Cristo existió no es el fin en sí mismo, en otras palabras, no debemos simplemente tener un conocimiento cognitivo de que el haya vivido y caminado en esta tierra, sino debemos preguntarnos, ¿Qué impacto tiene esto en mi vida? y ¿Cuál es el llamado que Cristo nos hace hoy en día?

En primer lugar, es importante notar que son pocos los que dudan de la existencia de Cristo (algo que es importante resaltar) sin embargo, no estamos exentos de aquellos que han puesto en tela de juicio este hecho. 

Sin lugar a duda, existen grupos han rechazado las pruebas históricas de la existencia de Cristo, incluso las mayores religiones del mundo creen que Cristo vivió en la tierra. Los ateos serios e historiadores han reconocido la existencia de Cristo, claro está, no creen en Su deidad, pero no niegan que haya existido. 

Una de las primeras objeciones que podemos encontrar al investigar sobre la existencia de Jesús (generalmente de ateos) es la “falta de registros históricos”.

En otras palabras, argumentan que, no existen suficientes pruebas que demuestren que Cristo existió.

Para refutar dicho argumento, tendremos que viajar en el tiempo y ponernos en la época de Cristo, recordemos el contexto histórico de Jesús y la iglesia primitiva. 

Para el mundo Romano Cristo había sido un criminal que intento revelarse contra el imperio, para los judíos había sido un “falso mesías” que se había revelado en contra del judaísmo y lo lideres religiosos, y para los griegos era casi desconocido y un misterio.

Debido a este trasfondo, no debería sorprendernos que haya poca evidencia (según los ateos) de registros históricos sobre Jesús. Al fin y al cabo,

¿Quién quiere escribir sobre un criminal? ¿Quién quiere dejar registros de alguien que intento dividir la creencia religiosa de una nación?

Cristo era despreciado por gran parte de la población del antiguó mundo y probablemente no había mucho interés por parte de los historiadores de la época en guardar algún registro de la existencia o de la vida de Jesús.

Sin embargo, esto no anula la evidencia existente de que Cristo vivió en la tierra. Podemos tener la certeza de saber que contamos con bastante evidencia a favor de Su existencia.

A continuación, veremos citas de historiadores seculares;

Según el historiador y apologista cristiano Edwin Yamauchi, la evidencia de Tácito (56 d.C – 118 d.C) es “Probablemente la referencia más importante de Jesús fuera del Nuevo Testamento”. 

Al informar sobre la decisión del emperador Nerón de culpar a los cristianos por el incendio que destruyó Roma en el año 64 d.C., el historiador romano Tácito escribió:

Para acallar el rumor, Nerón creó chivos expiatorios y sometió a las torturas más refinadas a aquellos a los que el vulgo llamaba “cristianos”, [un grupo] odiado por sus abominables crímenes. Su nombre proviene de Cristo, quien bajo el reinado de Tiberio, fue ejecutado por el procurador Poncio Pilato. Sofocada momentáneamente, la nociva superstición se extendió de nuevo, no sólo en Judea, la tierra que originó este mal, sino también en la ciudad de Roma, donde convergen y se cultivan fervientemente prácticas horrendas y vergonzosas de todas clases y de todas partes del mundo.”

Este escrito de Tácito testifica a favor de lo que se escribió en los evangelios.

En primer lugar, habla de un hombre llamado Cristo, dando así testimonio de la existencia de Jesús. 

En segundo lugar, él autor escribe que Cristo sufrió bajo el reinado de Tiberio y fue ejecutado por el procurador Poncio Pilato, lo mismo que relatan los evangelios (Mateo 27:1-2, 11-26, Marcos 15:1-15, Lucas 23:1-7, 13-25 y Juan 18:28-19:16).

Finalmente, el relato de Tácito también da testimonio sobre la ejecución de Jesús, es decir Su crucifixión. Este es otro hecho que claramente vemos relatado en los evangelios (Mateo 27:32-44, Marcos 15:21-41, Lucas 23:26-56 y Juan 19:17-42).

Flavio Josefo (37 d.C. – 110 d.C.) fue un historiador judío del primer siglo, quien vivió casi durante la misma época de los apóstoles. En sus escritos llamados “Antigüedades judías” Josefo narra ciertos eventos de la vida de Jesús y el impacto que el cristianismo tuvo para sus seguidores; 

En aquel tiempo apareció Jesús, un hombre sabio, (si es lícito llamarlo hombre); porque fue autor de hechos asombrosos, maestro de gente que recibe con gusto la verdad. Y atrajo a muchos judíos y a muchos de origen griego. (Él era el Mesías) Y cuando Pilato, a causa de una acusación hecha por los principales de entre nosotros lo condenó a la cruz, los que antes le habían amado, no dejaron de hacerlo. (Porque él se les apareció al tercer día de nuevo vivo: los profetas habían anunciado éste y mil otros hechos maravillosos acerca de él) Y hasta este mismo día la tribu de los cristianos, llamados así a causa de él, no ha desaparecido.

Debido a que Josefo no era creyente muchos eruditos piensan que algunas partes de este escrito fue modificado por cristianos. Por ejemplo, al escribir “si es lícito llamarlo hombre”, es sospechoso, porque implica que, Jesús era más que humano (deidad divina), y es bastante improbable que Josefo hubiera dicho eso.

También es difícil creer que hubiera afirmado rotundamente que Jesús era el Cristo (Mesías), y finalmente, la afirmación de que al tercer día Jesús se apareció a sus discípulos restaurado a la vida parece poco probable, porque estaría afirmando la resurrección de Jesús, algo poco probable que provenga de Josefo debido a que no era cristiano.

Sin embargo, en 1972 el profesor Schlomo Pines, de la Universidad Hebrea en Jerusalén, anuncio el descubrimiento de un manuscrito árabe del historiador melquita Agapio, del siglo décimo, en el que el pasaje de Josefo queda expresado de una manera apropiada para un judío, y que se corresponde de una forma tan estrecha a las anteriores proyecciones hechas por eruditos acerca de lo que Josefo habría escrito originalmente.

Aunque la oración final no está en Agapio, Pines llega a la justificada conclusión de que sí estaba en el texto original de Josefo.

De todas formas, incluso, si ignoramos las partes cuestionables del pasaje escrito por Josefo, todavía nos quedaría una gran cantidad de información que corrobora la existencia del Jesús bíblico.

Leemos que fue un hombre sabio que realizó obras extraordinarias (milagros) y aunque fue crucificado bajo Pilato, sus seguidores se apegaron a sus enseñanzas y llegaron a ser conocidos como cristianos. 

Todo esto es congruente con lo que encontramos en las Escrituras.

En el libro, “No Basta Mi Fe Para Ser Ateo” los autores Norman L. Geisler y Frank Turek dicen lo siguiente sobre la evidencia histórica (secular) de la existencia de Cristo;

Incluyendo a Josefo, hay 10 escritores no cristianos (Plinio, Tácito, Suetonio, Talmud Judío…) que mencionan a Jesús durante un periodo de 150 años contemporáneo con su vida. Para contrastar, durante los mismos 150 años, hay nueve fuentes no cristianas que mencionan a Tiberio César, el emperador romano de la misma época que Jesús.

Si no consideramos todas las fuentes cristianas y, consideramos solamente las fuentes seculares, tenemos que Jesús es mencionado por diez ellas (una más que el emperador romano Tiberio.”

Al abordar está y todas las otras pruebas históricas mencionadas previamente, sería irracional pensar que Cristo nunca existió, en otras palabras:

A la luz de estas fuentes no cristianas, la teoría de que Jesús nunca existió es claramente irrazonable. ¿Cómo podrían los escritores no cristianos revelar colectivamente una historia congruente con el Nuevo Testamento si Jesús nunca existió?” (No Basta Mi Fe Para Ser Ateo).

Hasta este punto solo hemos abordado fuentes no cristianas. El enfoque se ha basado en utilizar registros seculares (no cristianos) que demuestren la veracidad de lo escrito por los autores del Nuevo Testamento. 

Sin embargo, si abordamos los escritos del Nuevo Testamento desde un punto de vista histórico, estos documentos también servirían para avalar la veracidad de la existencia de Cristo.

Defender la veracidad de Cristo es algo sumamente importante para cada creyente. Cada persona que ha tenido un encuentro personal con Cristo debe estar preparado y saber cómo responder, a aquellos que pongan en tela de juicio la existencia de su Salvador. 

Es importante resaltar que no defendemos la existencia de Jesús con el propósito de ganar argumentos, o ridiculizar a alguna persona, sino que, lo hacemos (y debe ser nuestra mayor motivación) para eliminar cualquier obstáculo que se levante e impida que esa persona pueda ver a Cristo como Salvador real, que vino a cumplir con lo que se había profetizado acerca de Él..

El hecho de poder demostrar Su existencia, debe tener un impacto interno.

Si Cristo verdaderamente caminó y vivió en esta tierra, solo queda preguntar,

¿Qué tiene que ver esto conmigo hoy?

Las fuentes mencionadas previamente, hacen referencia a temas que las mismas Escrituras mencionan, es decir, la vida, la muerte y la resurrección de Jesús.

Si fuentes seculares pueden dar testimonio avalando lo escrito en la Biblia, entonces no podemos ignorar Su contenido.

En otras palabras, si ponemos toda la evidencia “sobre la mesa” solo encontramos una verdad, y es que, Cristo verdaderamente existió

El mismo Jesús que llamó a sus discípulos a seguirle, y caminó en esta tierra, sigue haciendo el mismo llamado el día de hoy. ¿Has respondido?

Mi deseo es que estas pruebas históricas puedan servir como evidencia para poner tu fe en ese Salvador, quien también prometió un día regresar y reinar. 

Me fascina la historia, y leer documentos que, avalan la fe que practico.

Sin embargo, habrá momentos donde nuestra fe será puesta en tela de juicio, muchos dudaran de la existencia de Cristo, pero, no debemos intimidarnos ni dudar, sino echar mano a los recursos, fuentes y evidencias que Dios ha permitido que permanezcan hasta hoy para nuestro provecho.

Recordemos que, desde el principio hasta el final, la historia del mundo tiene un supremo Autor, que resulta ser el mismo Autor que diseñó el plan de salivación:

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