De acuerdo a la Biblia, la única manera de poder tener un «Cambio Verdadero», es ser una nueva persona, o sea, diferente, tanto de esencia, como de comportamiento.
A ello se le denomina «Nuevo Nacimiento», lo que implica una nueva vida, no una arreglada, emparchada o mejorada.
Respondió Jesús y le dijo: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer? Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
Juan 3: 3-6
¿Qué es nacer de nuevo?
Es reconocer que soy pecador, que estoy separado de Dios, sin posibilidad de llegar a Él por mis méritos, que estoy en condenación; que por medio de la vida, muerte y resurrección del Señor Jesucristo, quien ocupó mi lugar; yo creo esto de todo corazón, se me imputa esa obra de Cristo a mí vida.
La Biblia le llama «Nuevo nacimiento o Vida nueva».
Para más información sobre el tema, he publicado una entrada llamada: Un Nuevo Nacimiento, Una Nueva Vida (enero 14, 2021)
Desarrollando el cambio
Me gustaría destacar que el cambio verdadero se produce como fruto del trabajo del Espíritu Santo en la vida del creyente, y la obediencia de este a Su Palabra, la cual es la herramienta que el Señor utiliza para tal propósito.
La Biblia es entonces la autoridad suprema y guía del creyente, sobre cualquier otra norma o consejo humano, por muy buenos que estos sean.
El cambio inicia desde dentro hacia fuera, del corazón a la acción, porque sabemos que lo que pensamos y creemos (convicciones y cosmovisiones), determina lo que hacemos.
«…pues como piensa dentro de sí, así es…»
proverbios 23: 7 a
Consejo Bíblico versus consejo humano
Bíblico
A
Enfasis en Dios: Sus promesas, sus mandamientos, sus consejos, sus advertencias, su consuelo, su ayuda.
B
El hombre es pecador: afectado por sus pecados o por el de alguien más. Hay consecuencias a causa del pecado..
C
La solución y el poder provienen de Dios, con su ayuda se puede salir y seguir adelante.
D
El hombre se somete a Dios y recibe perdón, gracia y capacidad para cambiar.
Humano
A
Enfocado totalmente en el hombre: No solo en los consejos, sino que el hombre es el centro de todo.
B
El hombre es esencialmente bueno: Es víctima de las circunstancias. Si se modifican las mismas, hay mayor posibilidad de cambio.
C
La solución está en la persona: En su interior está el poder, deseo y fuerza para cambiar.
D
El hombre es libre: Por lo tanto es dueño de sus decisiones y de cuándo y cómo cambia.
No necesariamente todos los consejos humanos están mal o equivocados (ya sean personales o profesionales), solo que no tienen el poder y la autoridad de modificar la esencia misma del ser humano, porque solo Dios, como creador y soberano, por medio de su Palabra puede hacerlo de manera radical y permanente.
Un consejero humano secular , por mucha capacidad y sabiduría que tenga (incluye a un profesional) sigue estando afectado por el pecado, es limitado en conocimiento y no tiene poder ilimitado sobre personas y situaciones.
A diferencia del hombre, Dios es perfecto, sin pecado, su poder no tiene limites (es Todopoderoso) y conoce todas las cosas de manera anticipada y perfecta (conoce los pensamientos y motivaciones, es Omnisciente).
Es por esa razón que la clave del «Cambio verdadero» se encuentra en la relación personal con Dios.
La misma debe crecer en profundidad, la cual se desarrolla, mediante el estudio de su Palabra, tiempo de oración y adoración. Mientras más le conocemos, más le amamos y como resultado de ello, tratamos de vivir una vida de agradecimiento y obediencia a Él.
La vida de obediencia, implica someter nuestros deseos y comportamientos a Su voluntad. Cuando hacemos esto, Él nos concede el poder necesario para realizar los cambios que tengamos que hacer, al comparar cómo estamos viviendo y cómo Él espera que vivamos.
Obstáculos en mi relación con Dios
El obstáculo principal es el pecado, que:
- Nos separa de Dios (Génesis 3)
- Oscurece y bloquea la mente (2 Corintios 4: 6)
- Insensibiliza el y endurece el corazón (Proverbios 28: 14, Salmos 17: 10)
- Esclaviza (Juan 8: 34)
Todo ello produce sentimientos dañinos, que no permiten al creyente entender su verdadera naturaleza pecaminosa, la cual se expresa en pensamientos, creencias, convicciones, valores y acciones, que conllevan, en muchos casos, a una actitud rebelde en contra de Dios y de su Palabra, y termina por resistirse o no querer cambiar. Un ejemplo de dichos sentimientos es:
El Temor, a:
ser rechazado no ser aceptado
y lleva a: La soledad conflictos depresión
La relación con Dios la podemos ver de:
- Manera vertical, con Dios directamente
- Manera horizontal, con las personas
Respecto a la relación vertical: La desarrollamos mediante el estudio de su Palabra, la meditación en las verdades que allí encontramos y tener tiempo de oración a solas con Dios.
Ello nos permitirá ir creciendo a la imagen de Cristo, transformando nuestra mente a la de Él.
Respecto a la relación horizontal: Al ir cada día pareciéndonos más a nuestro Señor Jesucristo, eso hará que nuestras creencias sean consistente con nuestro comportamiento, y por consecuencia, afectará de manera positiva, todas nuestras relaciones. Ese es el cambio verdadero, que inicia en nuestro ser interior y va cambiando nuestro accionar (creencias, convicciones, valores y acciones).
A continuación veremos algunas características de ese cambio
- Humildad y mansedumbre – Mateo 11: 29
- Paciente – Hebreos 10: 36
- Moldeable, no resistir al cambio – Filipenses 2: 13
- Vivir en la libertad de Cristo – Romanos 8: 1-2
Sed imitadores de mí, como también yo los soy de Cristo.
1 Corintios: 11: 1
El cambio verdadero, nos dará nuevas motivaciones, que se reflejarán en una conducta diferente. Estas motivaciones vendrán de nuestro amor por Dios y su Palabra. Cuando eso ocurre, deseamos vivir para Él.
Para ello es necesario renunciar a mi voluntad, y someterme a la suya., saber que Él está para ayudarme en el cambio.
Creer y vivir las verdades de lo que soy en Cristo:
- Linaje Escogido, real sacerdocio, nación santa – 1 Pedro 2: 9
- Posesión y templo de Dios. No somos nuestros – 1 Corintios 6: 19
Renovando la mente, una nueva cosmovisión
- Dios es el centro de mí vida: de mis deseos, de mi voluntad
- Dios debe ser lo que más deseemos, antes de cualquier persona o cosa
- Él es el Señor, no yo. No está a mi servicio, sino yo al de Él
- La meta principal es la santidad personal, antes que la felicidad personal
- Vivimos para glorificar a Dios
- Debemos reflejar a Dios
- Trabajamos en el arrepentimiento, reorientamos el yo hacia Dios
- Vemos las pruebas de manera constructivas
- Las circunstancias moldean mí carácter, son una herramienta usada por Dios
- Mirar e imitar a Cristo
Es de suma importancia poder hacer una evaluación sincera de nuestro interior y de nuestro comportamiento, para ver como vamos respecto a los cambios que nuestra nueva vida demanda.
Finalmente podemos confiar y saber que, aunque no somos lo que queremos, tampoco somos lo que antes éramos, y nuestra fe y esperanza descansa en el amor y cuidado de nuestro buen Señor Jesucristo, que es el constructor de nuestra Nueva vida.
» estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús. Y esto pido en oración: que vuestro amor abunde aún más y más en conocimiento verdadero y en todo discernimiento, a fin de que escojáis lo mejor, para que seáis puros e irreprensibles para el día de Cristo; llenos del fruto de justicia que es por medio de Jesucristo, para la gloria y alabanza de Dios»
filipenses 1: 6-11
