Dolor y Sufrimiento

Un agradecimiento especial a mi gran amigo Henry De Moya, autor del presente tema.

¿Qué nos revela la Biblia para enfrentarlos?

Algunos extractos del libro de Génesis, capitulo 3:

“Y el Señor Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás? Y él respondió: Te oí en el huerto, y tuve miedo porque estaba desnudo, y me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del cual te mandé que no comieras?”…

…“A la mujer dijo: En gran manera multiplicaré
tu dolor en el parto,
con dolor darás a luz los hijos;
y con todo, tu deseo será para tu marido,
y él tendrá dominio sobre ti.”…

…Entonces dijo a Adán: Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer y has comido del árbol del cual te ordené, diciendo: “No comerás de él”,

…maldita será la tierra por tu causa;
con trabajo comerás de ella
todos los días de tu vida.
Espinos y abrojos te producirá,
y comerás de las plantas del campo.
Con el sudor de tu rostro
comerás el pan
hasta que vuelvas a la tierra,
porque de ella fuiste tomado;
pues polvo eres,
y al polvo volverás.”…

Definamos de una manera clara y escueta los significados de dolor y sufrimiento antes de ver a través de las escrituras lo que Dios nos enseña.

Dolor
Sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo.

Sufrimiento
Padecimiento, dolor, pena.

Hay varias preguntas que el hombre siempre se está haciendo. ¿El por qué del dolor o del sufrimiento?, ¿Cuándo la raza humana comenzó a enfrentarlo?

Hoy tristemente se han levantado muchas falsas doctrinas enseñando que los hijos de Dios no debemos experimentar el dolor o sufrimiento.

¿Qué nos revela la Biblia?

Cuando vamos al capitulo 2 del libro de Genesis podemos ver claramente cómo era la vida de los dos primeros humanos creados por Dios, cómo era la relación que ellos gozaban en la misma presencia del Señor. Ellos no experimentaban dolor ni sufrimiento; solo cuando llegamos al capítulo 3 de Genesis éste nos da un panorama claro de cómo entra a este mundo el dolor y el sufrimiento y como este pasó a toda la raza humana impactando el mundo donde vivimos hoy.

Nuestro Señor Jesús afirmó en Juan 16:33 “Yo les he dicho estas cosas para que en mi hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero anímense! Yo he vencido al mundo”.

Veamos en las escrituras hombres que enfrentaron el dolor y sufrimiento dependiendo en su totalidad de Dios

¿Qué dice la Biblia acerca del sufrimiento?

De todos los desafíos a los que se enfrenta el cristianismo en los tiempos modernos, tal vez el más difícil de explicar es el problema del sufrimiento.

¿Cómo puede un Dios amoroso permitir que continúe el sufrimiento en el mundo que Él creó? Para aquellos que han soportado un gran sufrimiento, ésta no es una pregunta filosófica, sino una profundamente personal y emocional. 

¿Cómo responde la Biblia a este problema? ¿Nos da la Biblia algunos ejemplos de sufrimiento y algunas indicaciones de cómo enfrentarlo?

La Biblia es sorprendentemente realista cuando se trata del problema de soportar el sufrimiento. Por una razón, la Biblia dedica un libro entero para tratar este problema. Este libro es acerca de un hombre llamado Job.

Comienza con una escena en el cielo, que proporciona al lector la información de fondo para el sufrimiento de Job. Él sufre porque Dios contendió con Satanás. Hasta donde sabemos, Job nunca se enteró de esto, ni ninguno de sus amigos. Por tanto, no es sorprendente que todos ellos lucharan para explicar los sufrimientos de Job desde la perspectiva de su ignorancia, hasta que finalmente Job descansa solamente en la fidelidad de Dios y la esperanza de su redención.

Ni Job ni sus amigos entendieron en ese momento las razones de su sufrimiento. De hecho, cuando Job finalmente es confrontado por el Señor, Job se queda callado.

La silenciosa respuesta de Job de ninguna manera trivializa el intenso dolor y la pérdida que tan pacientemente había soportado. Más bien, subraya la importancia de confiar en los propósitos de Dios en medio del sufrimiento, incluso cuando no sabemos cuáles son esos propósitos. El sufrimiento, como todas las demás experiencias humanas, está dirigido por la sabia soberanía de Dios.

Al final, aprendemos qué tal vez nunca sepamos la razón específica para nuestro sufrimiento, pero debemos confiar en nuestro Dios soberano. Esa es la verdadera respuesta al sufrimiento.

Otro ejemplo del sufrimiento en la Biblia, es la historia de José en el libro de Génesis. José fue vendido como esclavo por sus propios hermanos. En Egipto, él fue culpado con falsas acusaciones y echado en prisión. Como resultado del sufrimiento y perseverancia de José, por la gracia y el poder de Dios, José es luego promovido a gobernador de Egipto, el segundo en importancia después del mismo Faraón.

Él se encuentra entonces en la posición de proveer sustento a las naciones del mundo durante un tiempo de hambruna, incluyendo a su propia familia y hermanos que lo habían vendido como esclavo.

El mensaje de la historia se resume en el discurso de José a sus hermanos en Génesis 50:20-21, “Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos”.

Romanos 8:28 contiene algunas palabras de consuelo para aquellos qué soportan tribulaciones y sufrimiento: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. En su providencia, Dios orquesta cada evento en nuestras vidas—aún el sufrimiento, la tentación y el pecado—para llevar a cabo nuestro beneficio tanto temporal como eterno.

El salmista David soportó mucho sufrimiento en su tiempo, y éste se refleja en muchos de sus poemas reunidos en el libro de Salmos. En el Salmo 22, escuchamos la angustia de David: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor? Dios mío, clamo de día, y no respondes; y de noche, y no hay para mí reposo. Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel. En ti esperaron nuestros padres; esperaron, y tú los libraste. Clamaron a ti, y fueron librados; Confiaron en ti, y no fueron avergonzados. Mas yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. Todos los que me ven me escarnecen; estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: Se encomendó a Jehová; líbrele él; Sálvele, puesto que en él se complacía”.

Permanece siendo un misterio para David, el por qué Dios no interviene y pone fin a su dolor y sufrimiento. Él ve a Dios entronado como El Santo, la alabanza de Israel. Dios vive en el cielo donde todo es bueno, donde no hay lloro ni temor, ni hambre ni odio. ¿Qué sabe Dios de todo lo que soportan los humanos?

David sigue quejándose, “Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies. Contar puedo todos mis huesos; entre tanto, ellos me miran y me observan. Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes”. ¿Alguna vez le respondió Dios a David?

Sí, muchos siglos después, David recibió su respuesta. Casi un milenio después, un descendiente de David llamado Jesús, fue muerto en una colina llamada el Calvario. En la cruz, Jesús soportó el sufrimiento y la vergüenza de su antepasado. Las manos y pies de Cristo fueron perforados. Las vestiduras de Cristo fueron divididas entre sus enemigos. Cristo soportó las miradas y las burlas. De hecho, Cristo pronunció las palabras con las cuales David abre este Salmo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”, identificándose así con el sufrimiento de David.

Cristo, el eterno Hijo de Dios en quien mora la plenitud de la divinidad de Dios, ha vivido en la tierra como un ser humano y ha soportado el hambre, la sed, la tentación, la vergüenza, la persecución, la desnudez, la aflicción, la traición, la burla, la injusticia y la muerte.

Por tanto, Él está en posición de cumplir el anhelo de Job: “No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano sobre nosotros dos. Quite sobre de mí su vara y su terror no me espante. Entonces hablaré, y no le temeré; porque en este estado no estoy en mí” (Job 9:3335).

El teísmo cristiano es, de hecho, la única cosmovisión que puede darle un sentido consistente al problema del mal y del sufrimiento. Los cristianos sirven a un Dios que ha vivido en esta tierra y que ha sufrido el trauma, la tentación, la pérdida, la tortura, el hambre, la sed, la persecución e incluso su ejecución. La cruz de Cristo puede ser considerada como la última manifestación de la justicia de Dios. Cuando nos preguntamos, ¿qué tanto le importa a Dios el problema de la maldad y el sufrimiento? el cristiano puede señalar la cruz y decir, “Demasiado”. Cristo experimentó aún el rechazo de Dios, diciendo, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”. Él experimentó el mismo sufrimiento que mucha gente vive hoy en día, sintiéndose aislados del amor y el favor de Dios.

¿Qué dice la Biblia acerca del dolor?

La palabra traducida dolor o alguna forma de ella, aparece más de 70 veces en las Escrituras. El primer uso de la palabra explica el origen del dolor en el parto: “A la mujer le dijo: «Multiplicaré tus dolores en el parto, y darás a luz a tus hijos con dolor. Desearás a tu marido, y él te dominará»… ¡maldita será la tierra por tu culpa! con penosos trabajos comerás de ella…” (Génesis 3:16, 17).

El contexto aquí es que Adán y Eva habían pecado y el dolor de parto era una de las consecuencias del pecado. Por causa del pecado, toda la tierra fue maldecida y la muerte entró como resultado (Romanos 5:12).

Así, se puede concluir que el dolor es uno de los muchos resultados del pecado original. Aunque no específicamente indicado en la Biblia, sabemos médicamente que el dolor es un regalo. Sin ello no sabríamos cuándo necesitamos atención médica. De hecho, la ausencia de dolor es uno de los problemas asociados con la lepra.

Los niños nunca aprenderían que tocar una estufa caliente es una mala idea, ni podríamos ser alertados a una condición médica peligrosa sin el dolor asociado con ella. Espiritualmente hablando, uno de los beneficios del dolor es expresado por Santiago: «Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia” (Santiago 1:23).

Según Santiago, cuando soportamos pruebas dolorosas, podemos tener gozo al saber que Dios obra para producir en nosotros paciencia y el carácter de Jesucristo. Esto se aplica al dolor mental, emocional y espiritual, así como al dolor físico. El dolor también proporciona una oportunidad de experimentar la gracia de Dios.

Considera lo que dijo Pablo: “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (2 Corintios 12:9). Pablo hablaba de un ‘aguijón en su carne’ que le preocupaba. No sabemos lo que era, pero parecía haber sido doloroso para Pablo.

Él reconoció que la gracia de Dios se le había dado para que él pudiera soportarlo. Dios dará a Sus hijos la gracia necesaria para soportar el dolor.

Pero la muy buena noticia es que Jesucristo murió en nuestro lugar por nuestros pecados: “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 Pedro 3:18).

A través de la fe en Jesucristo, Dios da al creyente la vida eterna y todas las bendiciones que vienen incluidas. Una de las cuales es “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4).

El dolor que experimentamos, como una parte natural de vivir en un mundo caído, maldito por el pecado, será una cosa del pasado para aquellos que, mediante la fe en Jesucristo, pasarán la eternidad en el cielo con Él.

En resumen, aunque el dolor no es agradable, nosotros debemos agradecer a Dios por ello, porque nos alerta que algo anda mal en nuestro cuerpo. Además, esto nos provoca a reflexionar sobre la terrible consecuencia del pecado y ser extremadamente agradecidos a Dios por hacer para nosotros una manera para ser salvos.

Cuando uno sufre, es una ocasión excelente para darse cuenta que Jesucristo soportó un insoportable dolor emocional y físico en nuestro nombre. No hay dolor que podría aproximarse a los terribles acontecimientos de la crucifixión de Jesucristo, y Él sufrió ese dolor voluntariamente para redimirnos y glorificar a su Padre.

Pero resistidle firmes en la fe, sabiendo que las mismas experiencias de sufrimiento se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Y después de que hayáis sufrido un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, que os llamó a su gloria eterna en Cristo, Él mismo os perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá.

1 Pedro 5:910

6 comentarios sobre “Dolor y Sufrimiento

  1. Entender el sufrimiento desde el punto de vista bíblico no sólo nos enseña cómo vivirlo, entenderlo y aplicarlo a nuestra vida sino también a entender que el sufrimiento es parte de la vida y que es un nexo que nos une más a Dios y por el cual Él moldea nuestro carácter.

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  2. Agradecido al Señor en primer lugar , y agradecido a mi hermano , amigo y famila en Cristo Leonardo Tapia por dejarme ser parte de este espacio para compartir este tema que es de bendición para todos nosotros . Agradecido una vez màs al Padre que nos deja revelado en su palabra el Origen del dolor y sufrimiento en este mundo , pero al mismo tiempo nos deja en su palabra muestra de cómo enfrentarlo con su consejo , ayuda , poder y muestras de ejemplos de hombres en las escritura que se sometieron al Señor en obediencia para poder lidiar con sus dolores y sufrimientos . A èl la gloria sempiterna.

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