Lo que la Biblia nos enseña para enfrentarlos:
Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida, que comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas? ¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida? Y por la ropa, ¿por qué os preocupáis? Observad como crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan; pero os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de estos. Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? Por tanto, no os preocupéis, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?” Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; qué vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas. Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas.
Mateo 6:24–34
Antes de ver y aprender lo que Dios enseña, definiremos lo que significa Ansiedad, sus formas, sus causas, sus efectos, y veremos por qué ella puede llevarnos al Temor.
Ansiedad
Es un sentimiento interno de intranquilidad, preocupación o sentido de catástrofe que resulta en un estado de mayor alerta de la persona ansiosa.
No necesariamente al experimentar algo de ello ante una situación de riesgo, peligro o problemas personales, se estaría fuera de control, de hecho este estado permite a la persona reaccionar de manera mas rápida o eficiente a la hora de enfrentar alguna de las situaciones mencionadas. El problema, que nos puede llevar a pecar, por dudar o desconfiar de Dios y de su carácter bondadoso, protector y proveedor, es cuando se transforma en inmanejable, lo que se conoce como trastorno de la ansiedad, el cual tiene diferentes manifestaciones.
Sus formas
Trastorno general de ansiedad
Preocupación excesiva continua acerca de las situaciones del diario vivir, sin factores que la provoquen.
Trastorno obsesivo–Compulsivo
Pensamientos persistentes, provocadores de intranquilidad (obsesiones) más el uso de rituales (compulsiones) para controlar la ansiedad que estos pensamientos producen.
Ataques de pánico
Sensación repentina de ansiedad seguida de taquicardia, sudoración, falta de aire, mareos, debilidad, dolor de pecho, nausea.
Síndrome de estrés post–traumático
Sensación de ansiedad experimentada después de situaciones traumáticas.
Fobia social
Miedo intenso, persistente, de estar siendo observado y juzgado por otros
Sus causas
Pudieran ser: cambios, sobrecarga laboral o emocional, falta de conexiones personales, entre muchas otras manifestaciones. Todo ello provoca:
- Amenazas: Es la respuesta a un peligro o amenaza que la persona percibe, donde siente que ha perdido el control o no tiene los recursos necesarios para lidiar con la amenaza (situaciones inesperadas, o inestables, baja auto estima, influencias inconscientes, etc.).
- Conflictos: diferencia del estado en que se encuentra la persona con el que desearía tener. (Situaciones que requieren decisiones).
- Miedos: son el resultado de lo que producen las amenazas y los conflictos (al fracaso, rechazo, compromisos, etc.).
- Necesidades no satisfechas (financieras, emocionales, personales, etc.).
- Físicas: Pudiera requerir consultar al doctor (genéticas, o por el aumento de estrés).
Sus efectos
Físicos
Taquicardia, sudoración, hipertensión, dificultad respiratoria, fatiga, aumento o pérdida del apetito, espasmos musculares, úlceras estomacales.
Psico-emocional
Irritabilidad, impaciencia, falta de concentración, disminución de la productividad, disminución de la memoria, etc.
Reacciones
Agresivas, defensivas, negación, aislamiento, etc.
Espirituales
Cercanía o lejanía de Dios. Dificultad para leer la Biblia u orar, congregarse o juntarse con creyentes.
Entendiendo y aplicando lo que Dios nos dice en Su Palabra
A pesar de lo complejo, tanto del modo, como de la forma en que pudiera afectar la ansiedad, también es importante entender y descansar que Dios tiene la voluntad y el poder para obrar en medio de cualquier situación, en la que se estuviese atravesando.
Veamos lo que nos enseña su Palabra.
En el pasaje de Mateo 6, que utilizamos de base para la enseñanza podemos ver que:
El Señor Jesús dice que el dinero puede ser tan altamente valorado por las personas, que se convierte en su señor. La vida se vive con la única motivación de ganar y acumular dinero. Ante ello dice entonces que es imposible Amar y servir a dos Señores, es Dios o las riquezas. Elegir lo incorrecto produce ansiedad y temor, porque no puede tenerse la seguridad de obtenerlo. – Vs. 24
Hay un orden o una escala de valores: La persona y la vida (lleva la imagen de Dios) versus las cosas materiales. Dios quién es el Creador y sustentador los sabe de manera perfecta, y da más valor a las personas que a las cosas. El mayor tranquilizante es saber que solo Dios tiene el poder y el carácter para dar cuidado a sus hijos. – Vs. 25
Nos dice que por mucho que estemos ansiosos, no tenemos el poder de cambiar el curso del tiempo, ni de las cosas. No entender esto lleva a situaciones de estrés, miedo y descontrol. El Señor cuida a sus hijos y tiene el poder de controlar todas estas cosas. – Vs. 27
Dios conoce, entiende y suple las necesidades reales de los suyos (alimentos, ropa, y lo necesario de la vida.) – Vs. 32
No es la solución preocuparse de antemano, ya que indefectiblemente cada día viene con sus propios problemas y no tenemos el poder para controlarlos a todos. – Vs. 34
Nos dice la actitud que deben tener sus hijos, “Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Al buscar conocer más al Señor, logramos poder profundizar nuestro conocimiento de Él, de su carácter bueno y bondadoso, lo cual nos lleva a un crecimiento en la relación de intimidad con Él y podemos descansar en su presencia. – Vs. 33
Dios y mi ansiedad
Hay dos maneras que pudieran explicar la ansiedad y el temor excesivos en los cristianos:
- Desconocimiento del carácter perfecto de Dios (una escasa relación personal con Él).
- Un concepto equivocado de su persona: no tiene el control de las cosas, o no es lo suficientemente bueno para conmigo.
Es por ello que es necesario:
- Corregir cualquier visión defectuosa de la imagen de Dios.
- Descargar nuestras emociones en Dios, el lo entenderá.
- Hemos sido diseñados para vivir en comunión con Dios.
- Debemos saber y sentirnos que somos amados por Él.
- Las experiencias dolorosas, requieren la intervención de Dios.
- La seguridad no se encuentra en querer controlar las circunstancias, sino en Dios.
- Descansar en la gracia de Dios.
- Aceptar nuestras limitaciones.
Echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros.
1 Pedro 5:7
El apóstol Pedro supo esa verdad en su propia vida ansiosa (recordemos sus actitudes)
No es una tarea sencilla, pero sabemos que Dios es quién da tanto el querer, como el hacer, para cumplir sus propósitos en sus hijos, a fin de que nuestra manera de vivir se parezca cada día más a la de su hijo Jesús, que siempre dependió confiadamente en el Padre, para la gloria de Dios. Imitemos su ejemplo.
En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor.
1 Juan 4:18
